lunes, 20 de junio de 2011

EL EXISTENCIALISMO ES UN HUMANISMO de Jean-Paul Sartre

El 29 de octubre de 1945, el club "Maintenant", creado por Jacques Calmy y Marc Beigbeder después de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de Francia, organiza en la Sala de los Centrales, en París, una conferencia de Jean-Paul Sartre títulada "El Existencialismo es un humanismo".
La conferencia se anunció con bombos y platillos en los principales medios de comunicación y aunque los organizadores presumían cual sería la respuesta, la velada superó todas las previsiones. Boris Vian hizo una recensión en La espuma de los días: empujones, sillas rotas, damas desmayadas, Sartre obligado a abrirse paso a codazos.
Había nacido el existencialismo. Sartre y Simone de Beauvoir se convertían en el símbolo de toda una generación.
A pesar del éxito de la conferencia, no estaba previsto publicar nada. Un editor lo hizo en 1946 sin contar con el permiso de Sartre. Sartre primero se dedica a responder las críticas hechas por pensadores cristianos o marxistas, especialmente a las de los comunistas a los que trata de aproximarse. Luego expresa lo que él entiende suma confusión: hay dos sentidos (especies) existencialistas, que tienen en común el considerar que "la existencia precede a la esencia", están "los cristianos" como Jaspers y Marcel, y están "los ateos" como Heidegger y él mismo.
Su introducción es clara aunque simple y explica lo que es el existencialismo, por lo que es accesible a gente sin formación filosófica.
El hombre empieza por existir, rodeado de circunstancias: el mundo natural, la cultura de su sociedad; en donde no hay pistan ni señales que indique en sus circunstancias como debe vivir. El hombre es diferente a la naturaleza, tiene conciencia de sí mismo. La cultura va cambiando con el tiempo, es pura subjetividad. Por lo que el hombre es un proyecto que se realiza viviendo, no puede hallarse una esencia que explique qué es ser hombre, él es responsable de sí mismo. Y este "sí mismo", se refiere a la subjetividad entendida en su acepción "imposibilidad de sobrepasar la subjetividad humana" (es la otra noción como "individualismo" lo que confunde y genera rechazo).
El hombre, sin un Dios que justifique sus valores morales o éticos para legitimar su conducta, cada vez que elige se enfrenta a sí mismo sin justificaciones o excusas: condenado a ser libre. Condenado, como un estado o condición impuesta, significa que no elige y sin otra opción es (este "es" como acto no como esencia) libre; y como una condición que angustia de un ser "arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace".
La moral existencialista se asemeja al arte, en ambos casos hay creación e invención. Como no puede decirse a priori de un cuadro cómo debe hacerse sino que se juzga como cosa hecha. El hombre vive inmerso en el mundo y se realiza viviendo, un ser que siempre es el mismo frente a situaciones que varian, y elige siempre en ese contexto. Como hombre se enfrenta a sí mismo, y como su exitencia es dada por lo que los demás reconocen en él, sus circuntancias también incluye a todos los hombre. Y sólo se puede juzgar, como un juicio lógico, si sus acciones estan fundadas en el error o en la verdad: la libertad que se busca así misma desde lo abstraco a lo concreto.
Se puede leer en esta obra las precisiones que Sartre hace sobre el concepto de existencialismo, sobre todo como precisiones filosoficas:
"...entendemos por existencialismo una doctrina que hace posible la vida humana y que, por otra parte, declara que toda verdad y toda acción implica un medio y una subjetividad humana.
Jean-Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo
La noción de sentido de la Historia que desarrolla Hegel es rechazada. Para Sartre, la libertad del ser humano está tan unida a su propio devenir que nadie puede predecir, ni siquiera de modo rudimentario qué giro experimentará la Historia. Eso le lleva a rechazar el optimismo marxista.
La moral Kantiana también es rechazada. Sartre toma el ejemplo de un joven ante la decisión de permanecer ocupándose de su madre o unirse a la Resistencia en Londres. En ningún caso la máxima de su acción será moral ya que tendrá necesariamente que sacrificar un "fin en sí" para reducirlo al rango de "medio": abandonar a su madre es el medio de llegar a Londres, abandonar a los resistentes en cambio es el modo de ocuparse de su madre.
Eso ilustra su famosa y específica teoría de los cobardes y los ruines: "A unos de ellos, que se esconderán, por seriedad o por excusas deterministas, su libertad total, los llamaré cobardes; a los otros, que tratarán de demostrar que su existencia es necesaria, cuando es la contingencia misma de la aparición del hombre en la tierra los llamaré ruines".
La posteridad recordará como aforismo dos de sus frases:
* "la existencia precede a la esencia".
* "el hombre está condenado a ser libre".

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