martes, 22 de marzo de 2011

LA VIDA DE LOS HOMBRES INFAMES de Michel Foucault


Desde hace siglos el Estado ha sido una de las formas de gobierno humano, de las más extraordinarias y también de las más temibles. El hecho de que la crítica política haya reprochado al estado que sea simultáneamente un factor de individualización y un principio totalitario resulta muy revelador. Basta observar la racionalidad del estado naciente y cuál fue su primer proyecto de policía para darse cuenta que. desde dos comienzos, el estado fue a la vez individualizante y totalitario. Oponer al estado por tanto el individuo y sus intereses es tan aventurado como oponerlo a la comunidad y sus exigencias. La racionalidad política se ha desarrollado e impuesto a lo largo de la historia de las sociedades occidentales. En un primer momento se ha enraizado en la idea del poder pastoral, más tarde en la de la razón de Estado. La individualización y la totalización son dos de sus efectos inevitables. La liberación no puede venir por tanto del ataque a uno u otro de estos efectos sino al ataque de las raíces mismas de la racionalidad política.

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